El dolor de huesos y articulaciones es uno de los más frecuentes en el mundo, ocasionado por factores muy diversos como el envejecimiento, enfermedades crónicas como la artrosis, accidentes, desgastamiento y, uno de los más relevantes, el cáncer, una de las enfermedades más mortales y misteriosas del ser humano, aquella responsable del fallecimiento de más de diez millones de personas y causante del dolor en las articulaciones de aproximadamente ocho millones de personas al año.
Año tras año, muchas personas con cáncer acceden al tratamiento para el dolor de huesos y articulaciones manifestando que su enfermedad les ha causado dolor en las articulaciones y eso les ha generado un malestar general y un deterioro en su calidad de vida, además, de que dificulta la adhesión al tratamiento contra el cáncer, pues el dolor intenso impide muchas veces movilizarse al lugar donde le aplican las terapias para reducir los efectos de esta enfermedad.
Las articulaciones son aquellas áreas del cuerpo que unen dos huesos entre sí y ayuda a que estos se muevan con facilidad y de manera indolora, se componen de un cartílago que rodea la unión de los huesos y que en su interior resguarda un líquido lubricante que evita que los huesos se rocen unos con otros, lo que desembocará en dolor intenso, que de presentarse se atiende en las clínicas del dolor en Puebla.
Este dolor puede presentarse en las manos, los pies, las rodillas, los hombros, la cadera, la región lumbar, la columna vertebral (donde se le confunde con la hernia de disco) y otras zonas donde se unan dos o más huesos y que requieran de movilidad en lo que se denominan zonas articulares. Este dolor es muy común en pacientes oncológicos y logra deteriorar el bienestar de la persona aún más de lo que hace el cáncer.
En esta oportunidad, la Dra. Mónica Domínguez, especialista en el tratamiento para el dolor de huesos y articulaciones, va a contarle todo lo que debe saber acerca de cómo el cáncer afecta gravemente a las articulaciones y propicia la aparición de dolores más extremos en la enfermedad; además, le diremos cómo puede acceder a un tratamiento efectivo contra el dolor óseo y articular con los profesionales más capacitados.
¿Cómo identificar que padece de dolor articular teniendo cáncer?
Cuando se tiene cáncer, cualquier dolor o condición nueva es preocupante y podría marcar un indicio acerca de la evolución de la enfermedad; para identificar qué se trata de un padecimiento óseo y articular debe estar atento a los siguientes síntomas:
- Dolor al mover la articulación y al estar en reposo.
- No poder mover la articulación en todos los ángulos posibles.
- Rigidez provocada cuando se está inactivo o incluso al momento de estar en actividad física.
- Hinchazón de la zona articular.
- Enrojecimiento y aumento de la temperatura en el área.
- Incapacidad para moverse de la misma manera a como lo hacía diariamente.
Estos síntomas pueden tener diferentes grados de aparición, pueden ser más leves o graves dependiendo de la evolución de la enfermedad.
¿Cómo el cáncer puede provocar este dolor?
Existen dos maneras cómo el cáncer puede provocar el dolor de huesos y articulaciones, la forma directa e indirecta, a continuación, mencionaremos los casos en las que pueden aparecer cada una:
Directa
Esta se refiere a cuando es la enfermedad la que provoca el dolor, esto puede ocurrir en los siguientes casos:
- Los tumores del cáncer se han desarrollado cerca o dentro de la articulación, como es el caso del cáncer de huesos.
- El cáncer ha realizado metástasis en los huesos.
- Padecer de leucemia, en donde los componentes cancerosos se acumulan en los huesos.
Indirecta
En este caso, el dolor en las articulaciones aparece debido a factores relacionados con el cáncer pero que no tiene nada que ver con la enfermedad, un ejemplo claro son los tratamientos que se realizan para erradicar o controlar el cáncer como es el caso de la quimioterapia o radioterapia, en algunos casos este dolor puede ser pasajero en los momentos posteriores a la terapia, pero en otros se puede tratar de un efecto secundario que se manifiesta en el largo plazo.
De igual manera, si antes de padecer el cáncer tenía indicios genéticos de sufrir dolores óseos y articulares, es posible que con la enfermedad oncológica se manifiesten más rápidamente y con una mayor intensidad.
Por este motivo, si usted percibe alguno de los síntomas que mencionamos anteriormente o tiene antecedentes que lo hagan propenso a sufrir de estos padecimientos óseos y articulares, debe asistir inmediatamente a un tratamiento para el dolor de huesos y articulaciones en donde un profesional lo valore y atienda de manera integral; para esto llámenos al (222) 290 7751 o (222) 303 6600 Ext. 3845 y 3846 para recibir más información.